{"id":598,"date":"2010-06-25T18:08:18","date_gmt":"2010-06-25T18:08:18","guid":{"rendered":"http:\/\/pcb.org.br\/portal2\/?p=598"},"modified":"2010-06-25T18:08:18","modified_gmt":"2010-06-25T18:08:18","slug":"seminario-iinternacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/598","title":{"rendered":"Semin\u00e1rio Iinternacional"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>VIGENCIA Y CAMBIO: ensayando una interpretaci\u00f3<\/strong><strong>n<\/strong><\/p>\n<p><strong>de Jos\u00e9<\/strong><strong>Carlos Mari\u00e1<\/strong><strong>t<\/strong><strong>egui.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por H\u00e9<\/strong><strong>c<\/strong><strong>tor B\u00e9<\/strong><strong>j<\/strong><strong>ar<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer una interpretaci\u00f3n de Mari\u00e1tegui que siga siendo leal a \u00e9l pero que, a la vez, tenga en cuenta los cambios registrados en ese lapso y los desaf\u00edos de la \u00e9poca que vivimos?<\/p>\n<p>La vida de cada personaje, como cada hecho hist\u00f3rico, pueden ser analizados desde diferentes etapas del tiempo y quienes as\u00ed lo hacen, no pueden evitar ser influidos a su vez por la \u00e9poca que viven.<\/p>\n<p>Dicha superposici\u00f3n del presente real sobre el pasado hist\u00f3rico es inevitable, como lo es tambi\u00e9n que pueda haber tantas versiones de una \u00e9poca determinada como \u00e9pocas distintas existen. En la historia humana cada corte es una imagen distinta, pero cada imagen proyecta los sentimientos de los hombres de tiempos posteriores. Como la pol\u00edtica, la historia no s\u00f3lo puede ser una suma de hechos objetivos sino de actos de voluntad.<\/p>\n<p>As\u00ed, las im\u00e1genes hist\u00f3ricas pueden resultar siendo, por lo menos en parte, creaciones arbitrarias. La mejor reconstrucci\u00f3n siempre tiene elementos antojadizos porque puede ubicar sus componentes en primeros planos o en planos secundarios seg\u00fan correspondan a los intereses de cada per\u00edodo y, en consecuencia, puede alterar la que fue escena real en el pasado. Luces y sombras no son las mismas cuando los enfoques provienen de tiempos distintos.<\/p>\n<p>Cuando Mari\u00e1tegui lleg\u00f3 a Europa, hac\u00eda apenas dos a\u00f1os que las democracias capitalistas del Oeste, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, hab\u00edan derrotado a los despotismos prusiano y turco otomano en la gran guerra de 1914. con ello mor\u00edan los viejos absolutismos: el imperio turco otomano, el imperio austroh\u00fangaro, el imperio zarista. Tambi\u00e9n eran \u00e9pocas de liberalismo. El liberalismo pol\u00edtico hab\u00eda luchado contra el totalitarismo, el libre mercado se impon\u00eda contra los nacionalismos econ\u00f3micos. Al fracasar los intentos revolucionarios de las corrientes de la extrema izquierda en Alemania, Italia y Hungr\u00eda, mor\u00edan tambi\u00e9n las esperanzas en una revoluci\u00f3n mundial inmediata. Era una \u00e9poca de nacimiento: nac\u00edan las j\u00f3venes democracias italiana y alemana; nac\u00eda la revoluci\u00f3n socialista en lo que fue el imperio ruso. Pero surg\u00edan tambi\u00e9n, en sus primeras manifestaciones, los monstruos totalitarios del siglo con el fascismo y el nazismo.<\/p>\n<p>Salvo los c\u00edrculos pacifistas minoritarios, el mundo no cre\u00eda que miles de soldados hab\u00edan muerto peleando por los intereses de otros en una guerra sin sentido: se les hab\u00eda dicho que luchaban por extender la democracia; la ret\u00f3rica liberal hab\u00eda invadido la escena pol\u00edtica. Pero, lejos de concretarse, la democracia volv\u00eda a su condici\u00f3n de utop\u00eda, o de discurso vac\u00edo en las negociaciones de los pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos de la Liga de las Naciones.<\/p>\n<p>El Tratado de Versalles establec\u00eda la anexi\u00f3n del Sarre por Francia, la prohibici\u00f3n de la incorporaci\u00f3n de Austria a Alemania, a pesar de la expresada voluntad de la primera en tal sentido; y el sometimiento de la naci\u00f3n alemana por los monopolios franceses, v\u00eda una impagable indemnizaci\u00f3n de guerra, so pretexto de impedir el renacimiento del militarismo alem\u00e1n. Perec\u00eda el sue\u00f1o de la construcci\u00f3n de un mundo democr\u00e1tico una vez finalizada la gran conflagraci\u00f3n, al implantarse la deuda de guerra impuesta por el revanchismo franc\u00e9s contra Alemania. Por otra parte, la deuda interaliada hab\u00eda sometido a las potencias vencedoras, particularmente Inglaterra, al dominio de los grupos econ\u00f3micos norteamericanos que terminar\u00edan acabando con Woodrow Wilson e imperar\u00edan plenamente con Coolidge. La organizaci\u00f3n de una Uni\u00f3n Europea quedaba reducida a un sue\u00f1o ut\u00f3pico de los pol\u00edticos pacifistas; la Liga de las Naciones, dise\u00f1ada al comienzo para albergar a todos los pa\u00edses del mundo, quedaba limitada a un reducto monopolizado por las potencias triunfadoras y era convertida en un instrumento de manipulaci\u00f3n sobre la voluntad de los pueblos. La semilla de otra gran conflagraci\u00f3n hab\u00eda sido sembrada.<\/p>\n<p>Debido a ello, en la frustraci\u00f3n de la estrategia democr\u00e1tica del Presidente Wilson para el mundo de su tiempo, cuyas ideas (las de Wilson) hab\u00edan dado consistencia ideol\u00f3gica a la campa\u00f1a de los victoriosos ej\u00e9rcitos aliados en la primera guerra mundial, Mari\u00e1tegui leer\u00eda el fracaso de los prop\u00f3sitos idealistas que no tienen correspondencia con transformaciones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>El liberalismo hab\u00eda triunfado sobre el absolutismo, pero ya en su triunfo encontraba sus propios l\u00edmites. Era absorbido por los conservadores en Inglaterra o capitulaba ante el fascismo en Italia. Mari\u00e1tegui comprobar\u00edatempranamente el sometimiento de Europa a los Estados Unidos y, en especial, la subordinaci\u00f3n inglesa a Norteam\u00e9rica por efecto de la deuda contra\u00edda en la guerra.<\/p>\n<p>No era, sin embargo, cuesti\u00f3n de alegrarse por la comprobaci\u00f3n de tales fracasos. Mari\u00e1tegui cre\u00eda que estas contradicciones entre las potencias europeas constitu\u00edan un fen\u00f3meno hist\u00f3rico accesorio; y que lo principal era observar qu\u00e9 consecuencias pod\u00eda tener todo esto para un proceso de liberaci\u00f3n definitiva de los pueblos y, en especial, de las clases obreras de uno y otro lado. El adher\u00eda a las posiciones libertarias que hab\u00edan sido expresadas por los pacifistas europeos durante la conflagraci\u00f3n, que heredaban el viejo liberalismo &#8220;burgu\u00e9s&#8221; vincul\u00e1ndolo con las nuevas corrientes del socialismo revolucionario no belicista expresadas en la obra de Romain Rolland. As\u00ed, su radicalismo no se opon\u00eda a las ideas de libertad y universalismo, que propugnaban la apertura de las fronteras ideol\u00f3gicas de entonces, la abolici\u00f3n del militarismo prusiano y el nacionalismo, y el repudio a toda dictadura, sino que hac\u00eda expl\u00edcita su adhesi\u00f3n a ellas. En esta adhesi\u00f3n a las permanentes expectativas humanas de libertad y justicia reside una de las claves de su vigencia hoy.<\/p>\n<p>Pero eso no convierte a Mari\u00e1tegui en un liberal. En el terreno pol\u00edtico, \u00e9l comprueba la decadencia de ese mismo antiguo liberalismo que se debate, moribundo, en posiciones intermedias y transaccionales y lamenta su actitud oportunista, que hizo posible el triunfo de las posiciones revanchistas contra la Alemania derrotada. Y en el terreno ideol\u00f3gico, se da cuenta de la inviabilidad de dichas ideas de universalismo y democracia abierta si no son acompa\u00f1adas de una profunda revoluci\u00f3n en las relaciones econ\u00f3micas. Ese es el sentido que ten\u00eda para \u00e9l la confrontaci\u00f3n entre capitalismo y socialismo. El confiaba en que \u00e9ste \u00faltimo\u00a0 har\u00eda realidad los ideales liberales que el capitalismo imped\u00eda o limitaba. Y por eso, a la vez que comprueba la decadencia del antiguo liberalismo, dice que el mundo de su \u00e9poca no asiste a un conflicto dial\u00e9ctico entre el concepto liberal y el concepto conservador, sino entre la organizaci\u00f3n capitalista de la sociedad y la tendencia a reemplazarla con una organizaci\u00f3n socialista y proletaria.<\/p>\n<p>En consecuencia, llegar\u00e1 a decir que no es el liberalismo en s\u00ed sino sus l\u00edmites, aquello que separa liberalismo de socialismo. No se siente pues antiliberal sino en un sentido dial\u00e9ctico. &#8220;El socialismo contempor\u00e1neo es la ant\u00edtesis del liberalismo, pero nace de su entra\u00f1a y se nutre de su experiencia. No desde\u00f1a ninguna de sus conquistas intelectuales. No escarnece y vilipendia sino sus limitaciones. Aprecia y comprende todo lo que en la idea liberal hay de positivo, condena y ataca s\u00f3lo lo que en esta idea hay de negativo y temporal&#8221;.(1)<\/p>\n<p>Su actitud ante la democracia deviene de su posici\u00f3n frente al liberalismo. Despertar\u00e1 su inter\u00e9s el tema de las democracias j\u00f3venes, la alemana e italiana, amenazadas por los extremismos socialistas y fascistas; y la prolongaci\u00f3n y agravamiento de la crisis del parlamentarismo, que ven\u00eda produci\u00e9ndose antes de la guerra, al plegarse los socialistas europeos a las posiciones belicistas de sus burgues\u00edas. Sugiere que el nacimiento del fascismo en Italia es una l\u00ednea de continuidad que empieza en el nacionalismo de los socialismos belicistas, pero a la vez discrepa con la maldiestra pol\u00edtica de los socialistas italianos, quienes con una &#8220;insensata e inoportuna vociferaci\u00f3n antimilitarista hab\u00edan enemistado a los socialistas con la mayor\u00eda de los combatientes en Italia&#8221;(2).<\/p>\n<p>En todo ello es distinguible la particular naturaleza de su radicalismo que sostiene la necesidad de una liberaci\u00f3n definitiva de las clases obreras, sobrepasa los l\u00edmites de las tesis liberales, pero no concilia con la ret\u00f3rica y est\u00e1 atento al grado de evoluci\u00f3n econ\u00f3mica de cada pa\u00eds y al grado de conciencia de las mayor\u00edas. Su radicalismo es tal no porque prefiera siempre y en todo lugar las soluciones extremas, ni porque recurra a una confrontaci\u00f3n invariable contra los &#8220;enemigos de clase&#8221;, sino porque va a la causa de los fen\u00f3menos, buscando el salto dial\u00e9ctico hacia etapas m\u00e1s avanzadas de la historia humana.\u00a0 Radical en sus ideas, se manifiesta cuidadoso y agudo en las estrategias y es opuesto a los extremismos.<\/p>\n<p>Y esto \u00faltimo no era una opci\u00f3n nacida de la propia voluntad, sino un resultado de su experiencia. Mari\u00e1tegui vivi\u00f3 el nacimiento del fascismo y pudo ver muy de cerca la crisis de la sociedad italiana de su tiempo. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda surgido el fascismo en Italia? \u00bfQu\u00e9 era aquello que le permit\u00eda al fascismo contar con apoyo popular? Mari\u00e1tegui pudo percibir que la ofensiva de los sindicatos y las reivindicaciones obtenidas por ellos y por el pueblo italiano hab\u00edan llegado a un punto m\u00e1ximo de saturaci\u00f3n. Ni las cooperativas ni los sindicatos de su \u00e9poca ten\u00edan viabilidad para lograr una conciencia colectiva de transformaci\u00f3n social en una sociedad en crisis econ\u00f3mica y ante una clase media resentida por la aplicaci\u00f3n de reivindicaciones obreras que ella cre\u00eda no\u00a0 compartir. No se trataba pues s\u00f3lo de un fen\u00f3meno pol\u00edtico; era un sustrato econ\u00f3mico de insatisfacci\u00f3n popular con las izquierdas de la preguerra, aqu\u00e9l que explicaba los \u00e9xitos del partido fascista y su atracci\u00f3n sobre las masas. Lo mismo acontec\u00eda en Alemania: la rep\u00fablica de Weimar mor\u00eda abrumada por las deudas de guerra, en medio de la incertidumbre, sin el apoyo de un pueblo que ya no se sent\u00edainterpretado por los pol\u00edticos del sistema. E igual fen\u00f3meno suced\u00eda en Inglaterra, donde los socialistas eran derrotados por una coalici\u00f3n de liberales y conservadores. Tambi\u00e9n entonces, cuando el reformismo tocaba sus l\u00edmites, generaba o fortalec\u00eda las corrientes reaccionarias.<\/p>\n<p>En la reflexi\u00f3n de Mari\u00e1tegui no existe la reacci\u00f3n antirrevolucionaria como un personaje siempre presente e inmutable, sino como un ente cambiante que, como su nombre lo dice, puede ser tambi\u00e9n originado o fortalecido por inmaduras acciones revolucionarias. El no reprochaba a las nacientes o decadentes democracias europeas ser democracias, sino dejar de encarnar de manera suficiente los intereses de sus pueblos. Su socialismo radical no lo pon\u00eda contra la idea de la democracia en s\u00ed como ambiente de libertad y gobierno del pueblo, sino contra los l\u00edmites que imped\u00edan a la democracia burguesa surgida del individualismo, desarrollarse para ser expresi\u00f3n de voluntades colectivas.<\/p>\n<p>As\u00ed como sus primeros a\u00f1os de periodista comprometido con las luchas sociales explican algunas de las ideas b\u00e1sicas de Mari\u00e1tegui, su vivencia de los a\u00f1os iniciales de la primera posguerra mundial, 1919 a 1923, le permiten construir parte importante de la metodolog\u00eda y estrategia que plantear\u00eda a su regreso al Per\u00fa.Si su contacto period\u00edstico como testigo al tiempo que protagonista de las jornadas obreras y estudiantiles de comienzos de siglo hab\u00eda formado en \u00e9l sus primeras ideas socialistas, la experiencia europea le ense\u00f1ar\u00eda los l\u00edmites y los matices de la lucha pol\u00edtica, l\u00edmites y matices que formar\u00edan parte de su original ubicaci\u00f3n entre los marxistas de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Era pues, hombre del comienzo de un ciclo de la historia: el ciclo del socialismo real. Hoy nos encontramos veinte a\u00f1os despu\u00e9s del fin de ese ciclo que dio nacimiento al marxismo leninismo y a los modelos socialistas de estado. Desde luego, la historia ha seguido su curso y es obvio que Mari\u00e1tegui no pod\u00eda prever que tal confrontaci\u00f3n se desenvolver\u00eda en otros t\u00e9rminos y tendr\u00eda otras consecuencias. Con los reg\u00edmenes de Hoenecker, Ceaucescu, Husak y similares, y la ca\u00edda del r\u00e9gimen implantado por el partido comunista de la ex-Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, termin\u00f3 una \u00e9poca, se desplomaron ciertos modelos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos, se deshicieron ciertos supuestos te\u00f3ricos, fracas\u00f3 una manera ortodoxa y dogm\u00e1tica de ver la vida y el mundo que naci\u00f3 en la \u00e9poca de Mari\u00e1tegui, pero que \u00e9l no comparti\u00f3, al menos en su totalidad. Ese hecho explica tambi\u00e9n su vigencia.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, era una contradicci\u00f3n insalvable, la existente entre autoritarismo y socialismo. Por eso, aunque con reservas, cita a Vasconcelos en los\u00a0<em>Siete ensayos<\/em>, cuando \u00e9ste condena el caudillismo militar latinoamericano: &#8220;&#8230;los derechos econ\u00f3micos, lo mismo que los pol\u00edticos, dice Vasconcelos citado por Mari\u00e1tegui, s\u00f3lo se pueden conservar y defender en un r\u00e9gimen de libertad. El absolutismo conduce fatalmente a la miseria de los muchos y al boato y al abuso de los pocos. S\u00f3lo la democracia a pesar de todos sus defectos ha podido acercarnos a las mejores realizaciones de la justicia social, por lo menos la democracia antes que degenere en los imperialismos de las rep\u00fablicas demasiado pr\u00f3speras que se ven rodeadas de pueblos en decadencia&#8221;.(3) Tambi\u00e9n en\u00a0<em>Los siete ensayos<\/em>, al comentar la obra de Aguirre Morales sobre el imperio incaico, tema que abordaremos m\u00e1s adelante, dice, comparando la \u00e9poca precolombina de Am\u00e9rica con la contempor\u00e1nea: &#8220;el comunismo no supone hist\u00f3ricamente, libertad individual ni sufragio popular&#8221;. Pero a\u00f1ade: &#8220;la autocracia y el comunismo son incompatibles en nuestra \u00e9poca&#8221;.(4).<\/p>\n<p>Pero la muerte de los socialismos reales no significa necesariamente una consolidaci\u00f3n del capitalismo como sistema econ\u00f3mico y modo de vida. Mari\u00e1tegui no pod\u00eda imaginar que la crisis del capitalismo al fin del siglo XX y comienzos del XXI ser\u00eda todav\u00eda m\u00e1s profunda que en las dos primeras d\u00e9cadas del siglo en las cuales \u00e9l vivi\u00f3. Porque, al finalizar el siglo XX y comenzar el XXI, aparece no s\u00f3lo como la crisis de un sistema, sino de una forma de vida, de una civilizaci\u00f3n, que encuentra sus propios l\u00edmites en la sostenibilidad de los recursos naturales del planeta para soportar una forma de vida basada en el creciente consumo de recursos naturales no renovables y el predominio de la propiedad y uso de las cosas por encima de los valores morales. De la misma forma que vivi\u00f3 los a\u00f1os aurorales de reg\u00edmenes socialistas de estado que periclitar\u00edan sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, tambi\u00e9n asisti\u00f3 a la expansi\u00f3n de un r\u00e9gimen econ\u00f3mico y una tecnolog\u00eda anglosajones que se ver\u00edan cuestionados en la misma \u00e9poca de fin de siglo por sus propias &#8220;intelligentzias&#8221;. Hoy d\u00eda, posiblemente sus opiniones sobre el impulso progresivo de ese capitalismo, tan familiares en los marxistas de su tiempo, no ser\u00edan las mismas.<\/p>\n<p>\u00bfHa ca\u00eddo entonces la idea socialista, aquella que Mari\u00e1tegui proclam\u00f3? Si por ella se entiende la lucha permanente por un sistema social justo, es evidente que no. Por el contrario, podr\u00eda decirse que la ca\u00edda de los socialismos reales abre la posibilidad de una recreaci\u00f3n del socialismo como paradigma y como r\u00e9gimen econ\u00f3mico y pol\u00edtico que supere los l\u00edmites de las excluyentes democracias burguesas u olig\u00e1rquicas para construir democracias abiertas a los ciudadanos de toda condici\u00f3n. Al tiempo que la crisis de civilizaci\u00f3n que padecen las sociedades capitalistas contempor\u00e1neas demanda entre otras cosas un renacimiento de la democracia radical (entendida no solo como pol\u00edtica sino como democracia econ\u00f3mica, social e intercultural) a partir de los avances econ\u00f3micos, sociales y tecnol\u00f3gicos de este fin de siglo. <\/p>\n<p>El pasado colectivista.<\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui hab\u00eda estado en Francia, Italia y otros pa\u00edses del norte, pero el trabajo period\u00edstico que\u00a0 caracteriz\u00f3 su estada en los pa\u00edses europeos era cualitativamente diferente de una labor m\u00e1s acuciosa, que por su detenci\u00f3n anal\u00edtica y sus prop\u00f3sitos interpretativos, ten\u00eda m\u00e1s de cient\u00edfica que de observaci\u00f3n y constancia pasajera, que era la que se propon\u00eda llevar a cabo en el Per\u00fa. Su enfermedad le imped\u00eda salir de Lima y someterse a la fatiga de los viajes de aquella \u00e9poca por el desolado pa\u00eds que era el Per\u00fa de entonces. Sobre Europa pod\u00eda construir una imagen a partir de sus copiosas lecturas. No era lo mismo sobre el Per\u00fa, donde deb\u00edarecurrir a una literatura inicial que no abarcaba las m\u00faltiples facetas que le interesaban sobre la realidad de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui empez\u00f3 asumiendo una imagen colectivista del antiguo Per\u00fa. \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda esa imagen? Hab\u00edaprologado con entusiasmo\u00a0<em>Tempestad en los Andes<\/em>, de Luis E. Valc\u00e1rcel. Era contempor\u00e1neo de Hildebrando Castro Pozo. El ensayo sobre la econom\u00eda colonial, la base sobre la cual, seg\u00fan \u00e9l, una econom\u00eda feudal deviene en una econom\u00eda burguesa, empieza definiendo al Imperio de los Incas como una agrupaci\u00f3n de comunas agr\u00edcolas y sedentarias de organizaci\u00f3ncolectivista. Alude tambi\u00e9n frecuentemente a la tendencia natural de los ind\u00edgenas al comunismo, agregando que el pueblo incaico &#8220;construy\u00f3 el m\u00e1s desarrollado y arm\u00f3nico sistema comunista&#8221; (5)\u00a0 y que el comunismo incaico no puede ser negado ni disminuido por haberse desenvuelto bajo el r\u00e9gimen autocr\u00e1tico de los incas6.<\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui fue muy influido por las im\u00e1genes de Valc\u00e1rcel sobre el pasado. En el Pr\u00f3logo a\u00a0<em>Tempestad en los Andes<\/em> dice haber le\u00eddo\u00a0<em>Del ayllu al imperio<\/em>, la interpretaci\u00f3n esquem\u00e1tica de la historia del Tawantinsuyo hecha por Valc\u00e1rcel. El, Mari\u00e1tegui, intu\u00eda que esas im\u00e1genes formaban un continuo que pod\u00edaproyectarse hacia el futuro, y as\u00ed lo confiesa en el mismo Pr\u00f3logo: &#8220;No es el Inkario lo que revive; es el pueblo del Inka que, despu\u00e9s de cuatro siglos de sopor, se pone otra vez en marcha hacia sus destinos&#8221;(7).<\/p>\n<p>Pero ya en esa \u00e9poca, el de los incas era un tema pol\u00e9mico. Durante el gobierno de Legu\u00eda, la evocaci\u00f3n del imperio incaico no significaba necesariamente el respeto por los ind\u00edgenas contempor\u00e1neos. Ser inca no era lo mismo que ser indio y se pod\u00eda admirar a los incas pero despreciar a los indios. Hab\u00eda, con Riva Ag\u00fcero, un incaismo olig\u00e1rquico y mon\u00e1rquico que ven\u00eda desde la colonia y que tambi\u00e9n se emparentaba con las evocaciones hechas desde cierta clase media intelectual, migrante, ligada a las familias terratenientes de provincias. La discusi\u00f3n sobre el imperio mezclaba todas estas concepciones e im\u00e1genes. Ello se reflejar\u00eda en el libro de Aguirre Morales &#8220;El imperio del Sol&#8221;, donde \u00e9ste se\u00f1alaba el car\u00e1cter autocr\u00e1tico de la dominaci\u00f3n incaica.<\/p>\n<p>Hoy, a la altura de las nuevas investigaciones hist\u00f3ricas, sabemos que el uso de la palabra imperio alude a formaciones sociales europeas dif\u00edcilmente aplicables a la sociedad andina. Por otro lado, la palabra comuna, pronunciada hoy, hace referencia a muchas significaciones que van desde la antigua comuna rusa hasta las recientes comunas chinas. La carga comunista de Mari\u00e1tegui era intencional en la medida que intentaba adscribir a la organizaci\u00f3n inca a una imagen comunista. Ubic\u00e1ndose en el polo opuesto de muchos contempor\u00e1neos, no alud\u00eda tanto al &#8220;antiguo indio&#8221; como al &#8220;nuevo indio&#8221;. Este nuevo indio era un personaje colectivo equiparable a otros pueblos como el chino o el de la India, a cuyo resurgimiento la revoluci\u00f3n rusa empezaba a vincularse, al verse cercada por la Europa occidental. Mari\u00e1tegui recuerda as\u00ed al indio pune\u00f1oEzequiel Urriola en una de las entrevistas que m\u00e1s lo impact\u00f3 a su regreso de Europa: &#8220;era el indio revolucionario, el indio socialista&#8221;( 8).<\/p>\n<p>Hoy sabemos que, al tiempo que estos factores, podemos hablar de muchos otros cuando analizamos a los incas: de su historia conquistadora, su autoritarismo, ya resaltado por Aguirre Morales con quien Mari\u00e1tegui polemiza y, en fin, de su car\u00e1cter teocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Mari\u00e1tegui polemiza con Aguirre Morales? Aceptar simplemente el car\u00e1cter autocr\u00e1tico del r\u00e9gimen incaico, significaba anular esa etapa para su proyecci\u00f3n hacia el socialismo entendido no s\u00f3lo como la administraci\u00f3n com\u00fan de las cosas sino como la participaci\u00f3n del pueblo en el gobierno de sus asuntos. Por eso es que, al discutir con \u00e9l, se\u00f1ala que el comunismo no supone hist\u00f3ricamente, es decir en el pasado, libertad individual y sufragio. Sostiene entonces que la autocracia y el comunismo son incompatibles en nuestra \u00e9poca, pero no lo fueron en sociedades primitivas.<\/p>\n<p>El problema del indio<\/p>\n<p>La denuncia del gamonalismo y la servidumbre, r\u00e9gimen sucesor de la feudalidad colonial, bajo cuyo imperio no se pod\u00eda hablar de redenci\u00f3n del indio, fue una de las claves del pensamiento de Mari\u00e1tegui. Durante muchos a\u00f1os la discriminaci\u00f3n contra los indios hab\u00eda lacerado la conciencia de los sectores m\u00e1s inteligentes del pa\u00eds. Pero nuestra sociedad no encontr\u00f3 soluci\u00f3n al conflicto y nuestras clases dominantes usaron por d\u00e9cadas la semiesclavitud de la poblaci\u00f3n andina en su beneficio.\u00a0 Lo indio, lo cobrizo, fue ignorado y escondido por el Per\u00fa oficial como una enfermedad secreta, a pesar de que los indios eran mayor\u00eda y hubiese sido inconcebible el funcionamiento de nuestra econom\u00eda sin ellos. La idea conservadora de la sociedad jer\u00e1rquica, donde los due\u00f1os de la tierra eran los due\u00f1os del pa\u00eds, daba a los indios s\u00f3lo el lugar del trabajo gratuito y forzado, en la base despreciada de la sociedad. La idea del progreso caracter\u00edstica del siglo XIX, que nuestros liberales defend\u00edan, asum\u00eda expl\u00edcitamente el modelo de las sociedades occidentales industrializadas y all\u00ed los indios estorbaban y tampoco ten\u00edan cabida.<\/p>\n<p>Por eso, y debido a este bloqueo de la conciencia nacional, el itinerario de la rep\u00fablica mostr\u00f3 que s\u00f3lo la violencia pod\u00eda sacudir los criterios conservadores de la poblaci\u00f3n no ind\u00edgena. Como sostuvo Emilio V\u00e1squez, la sublevaci\u00f3n de Huancan\u00e9 y la matanza de Putina de 1867-1868 generaron las primeras voces republicanas en favor de los indios, expresadas en la heroica protesta de Juan Bustamante, quien pag\u00f3 con su vida la actividad de la Sociedad Amiga de los Indios que \u00e9l hab\u00edaformado. Fue la invasi\u00f3n del ej\u00e9rcito chileno, aqu\u00e9lla que hizo que el Per\u00fa se atrincherase en los Andes como su barrera natural y recurriese a los indios como los \u00fanicos soldados que pod\u00edan combatir con \u00e9xito al invasor que ya hab\u00eda derrotado a los oficiales de la rep\u00fablica criolla; y a ello se debe a su vez que Gonz\u00e1lez Prada, al analizar los problemas de la post-guerra con Chile, llamase la atenci\u00f3n del pa\u00eds sobre la situaci\u00f3n de los indios como despose\u00eddos de la tierra. As\u00ed,durante la segunda mitad del siglo XIX, hay una evoluci\u00f3n de la actitud frente a los indios que va desde la inicial protesta de Bustamante hasta el planteamiento econ\u00f3mico y social del partido de Gonz\u00e1lez Prada, pero todo ello a contracorriente de lo que pensaba y sent\u00eda el conjunto de la sociedad criolla que continuaba crey\u00e9ndose hispana y sent\u00eda profundamente sus creencias racistas.<\/p>\n<p>Por contraste, el pensamiento peruano del siglo XX, inmediatamente anterior a Mari\u00e1tegui, fue pr\u00f3digo en defensas, descripciones, an\u00e1lisis e interpretaciones de la situaci\u00f3n de los indios.\u00a0 Tiene su punto inicial en el art\u00edculo &#8220;Nuestros Indios&#8221;, de Manuel Gonz\u00e1lez Prada y en la obra de Pedro Zulen y Dora Mayer de Zulen desde la Asociaci\u00f3n &#8220;El Deber Proind\u00edgena&#8221;.\u00a0 Hitos de este pensamiento son los trabajos de F\u00e9lix Cos\u00edo y los miembros del grupo Resurgimiento, o de Enrique L\u00f3pez Alb\u00fajar e Hildebrando Castro Pozo, contempor\u00e1neos de Mari\u00e1tegui. El indio fue visto por Luis E. Valc\u00e1rcel en su ya citado libro cl\u00e1sico &#8220;Tempestad en los Andes&#8221; como el mayoritario pueblo oprimido que un d\u00eda bajar\u00eda de la cordillera para hacerse justicia: &#8220;qui\u00e9n sabe de qu\u00e9 grupo de labriegos silenciosos, de torvos pastores, surgir\u00e1 el Espartaco andino&#8230;La dictadura del proletariado ind\u00edgena busca su Lenin&#8221;, dec\u00eda Valc\u00e1rcel 9.<\/p>\n<p>Las variadas im\u00e1genes que estos pensadores y analistas aportaban, fueron r\u00e1pidamente captadas por Mari\u00e1tegui. El es el punto de encuentro entre los albores de la lucha por los indios y una concepci\u00f3n de tipo econ\u00f3mico m\u00e1s articulada y coherente, ya ensayada por Gonz\u00e1lez Prada en su famoso art\u00edculo &#8220;Nuestros indios&#8221;: el problema del indio es econ\u00f3mico y social (10).<\/p>\n<p>Esta es una afirmaci\u00f3n bastante difundida. Pero hay m\u00e1s. Lo que distingue a Mari\u00e1tegui del resto de su generaci\u00f3n, y de quienes le antecedieron en la defensa de los indios, excepto Gonz\u00e1lez Prada, es su visi\u00f3n no caritativa de ellos; su concepci\u00f3n de que la liberaci\u00f3n de los indios ser\u00eda obra de los indios mismos, y esto era lo que lo vinculaba a Valc\u00e1rcel y lo convert\u00eda en un continuador de Gonz\u00e1lez Prada. Esto lo diferenciar\u00eda por otro lado de una buena parte de los indigenistas; pero tambi\u00e9nde quienes ya en su tiempo pretend\u00edan liderar a los indios en una actitud jacobina; o quienes m\u00e1s adelante, en nombre de las teor\u00edas marxistas, pretender\u00edan tambi\u00e9nsometerlos como clase a la direcci\u00f3n de un Partido que presum\u00edan vanguardia de la clase obrera. Esta concepci\u00f3n atenta y respetuosa a la contribuci\u00f3n que los indios pod\u00edan hacer como pueblo y como etnia a la construcci\u00f3n del nuevo Per\u00fa, se explicaba a su vez por sus concepciones democr\u00e1ticas sobre la relaci\u00f3n de las masas con sus dirigentes y sobre la forma c\u00f3mo \u00e9l cre\u00eda que la idea socialista deb\u00eda vincularse con los factores sociales existentes en ese entonces, realmente en el pa\u00eds. La misma concepci\u00f3n que lo hab\u00eda llevado a criticar los extremismos socialistas en la Europa de la primera posguerra, por su falta de vinculaci\u00f3n con los sentimientos populares de ese momento, lo llevaba ahora a postular una actividad pol\u00edtica surgida de los indios mismos. En &#8220;El problema de las razas en Am\u00e9rica Latina&#8221;, ponencia presentada en la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires en 1929, y al hablar de la educaci\u00f3n ideol\u00f3gica de las masas ind\u00edgenas, sosten\u00eda que &#8220;una idea revolucionaria ind\u00edgena tardar\u00e1 quiz\u00e1s en formarse; pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servir\u00e1 con una fuerza a la que pocos proletarios de otros medios podr\u00e1n aventajar&#8221;.(11).<\/p>\n<p>Como se sabe, esta tesis, en que recog\u00eda los planteamientos de Hildebrando Castro Pozo sobre las posibilidades de evoluci\u00f3n de las comunidades ind\u00edgenas hacia el cooperativismo socialista, lo ubic\u00f3 entre los pensadores singulares de las corrientes marxistas de su \u00e9poca y, para algunos, lo emparent\u00f3 con los populistas rusos como Vera Zas\u00falich, que pensaban, ya en la \u00e9poca de Marx, en las posibilidades de evoluci\u00f3n de la antigua comuna rural rusa hacia el socialismo. Fue criticado por ello al final de su vida y despu\u00e9s de su muerte por los te\u00f3ricos y activistas de la Tercera Internacional.<\/p>\n<p>Las denuncias de Amauta sobre la situaci\u00f3n de los indios, al tiempo que recog\u00edan y continuaban los antecedentes de la lucha contra los abusos a que eran sometidos, desarrollada por Pedro Zulen y Dora Mayer a comienzos del siglo, introduc\u00edan un nuevo elemento: la superaci\u00f3n de la actitud simplemente caritativa o filantr\u00f3pica respecto del indio. No era por eso casual que en el primer n\u00famero de Amauta, Dora Mayer hiciera el balance de la Asociaci\u00f3n Pro-Ind\u00edgena cerrando una etapa de la vida de este grupo; y que en el quinto n\u00famero se iniciase el Bolet\u00edn <em>El Proceso al Gamonalismo<\/em> dando cuenta de la formaci\u00f3n del Grupo Resurgimiento del Cusco que agrupaba a una brillante promoci\u00f3n intelectual de la regi\u00f3n sur: Rebeca Carri\u00f3n, Julio C. Tello, Luis E. Valc\u00e1rcel y otros. Al saludar esa formaci\u00f3n, Mari\u00e1tegui dec\u00eda que &#8220;el progreso del Per\u00faser\u00e1 ficticio, o por lo menos no ser\u00e1 peruano, mientras no constituya la obra y no represente el bienestar de la masa peruana, que en sus cuatro quintas partes es ind\u00edgena y campesina&#8221;. El reconocimiento de este hecho f\u00edsico, ser habitante de un pa\u00eds cuya mayor\u00eda era ind\u00edgena, determinar\u00eda gran parte de su pensamiento ideol\u00f3gico y estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Pero estaba lejos de tener una actitud &#8220;ideol\u00f3gica&#8221; o idealista frente a los indios. Si hab\u00eda prologado con entusiasmo\u00a0<em>Tempestad en los Andes<\/em>, el pol\u00e9mico libro de Valc\u00e1rcel, tambi\u00e9n publicaba los fr\u00edos an\u00e1lisis de la conducta de los indios hechos por Enrique L\u00f3pez Alb\u00fajar, quien ve\u00eda en el indio un ser simulador de doble conducta. Aclarando las observaciones de S\u00e1ze: small;&#8221;&gt;a ver en esto una contradicci\u00f3n, Mari\u00e1tegui dir\u00eda que se trataba de visiones complementarias que era necesario recoger y tener en cuenta; y que la actitud simuladora del indio obedec\u00eda a las condiciones de servidumbre en que \u00e9ste viv\u00eda.<\/p>\n<p>Pasados tantos a\u00f1os, cuando sucesivas generaciones de ind\u00edgenas se han mezclado en su mayor\u00eda con el resto de las clases populares, es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil identificarlos en cuanto tales. Esta circunstancia ha contribuido a que el resto de los sectores nacionales se sienta cada vez menos aludido con el problema ind\u00edgena que hoy se siente casi inexistente en el nivel promedio de la opini\u00f3n p\u00fablica. Pero a\u00fan hoy, nuestra conciencia ind\u00edgena sigue siendo para nosotros algo escondido, un estrato relegado a las profundidades de nuestro ser nacional o aceptado como un ingrediente natural de nuestra nacionalidad. Un conflicto que los peruanos nunca logramos solucionar desde las instancias oficiales del poder pol\u00edtico, ha sido saldado en parte por la realidad misma, mediante las migraciones masivas de serranos hacia la costa, el crecimiento de las ciudades y la intensa mezcla entre etnias y culturas.<\/p>\n<p>En todo caso, los pueblos ind\u00edgenas de hoy, a\u00fan los m\u00e1s remotos pueblos amaz\u00f3nicos, no son los que Mari\u00e1tegui conoci\u00f3. El mercado, la explotaci\u00f3n capitalista o las versiones m\u00e1s diversas de la civilizaci\u00f3noccidental, los han alcanzado y han impactado sobre ellos. Pero una necesidad que Mari\u00e1tegui percibi\u00f3 no ha podido ser satisfecha: la de su propia expresi\u00f3n. Su voz no pod\u00eda ser articulada en el lenguaje de la rep\u00fablica oficial, y su presencia, por no ser aceptada, no lleg\u00f3 a existir en la pr\u00e1ctica, en las decisiones del poder pol\u00edtico. En tal sentido, el Per\u00fa nuevo que Mari\u00e1tegui preve\u00eda, formado en gran parte por la poblaci\u00f3nind\u00edgena, no lleg\u00f3 a ser constru\u00eddo de esa manera.<\/p>\n<p>Entonces, si el mundo campesino tambi\u00e9n cambi\u00f3, lo que permanece vigente de los planteamientos de Mari\u00e1tegui es aquella necesidad de que los campesinos ind\u00edgenas u otros pueblos dominados o exclu\u00eddos hablen con su propia voz, que sean protagonistas de su propia historia, necesidad que extinguidos o mezclados los pueblos ind\u00edgenas en cuanto tales, sigue siendo actual para otros sectores mayoritarios de las clases populares peruanas, que son sus herederos y se encuentran en similar situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n u opresi\u00f3n. Todos los an\u00e1lisis, denuncias e interpretaciones sobre los pueblos ind\u00edgenas fueron ajenos a ellos. Los indios no pudieron decir su palabra y quiz\u00e1 nunca m\u00e1s puedan decirla. Porque mientras el Per\u00fa oficial, el de los pol\u00edticos e intelectuales, iba variando sus enfoques, traslad\u00e1ndolos de uno a otro lugar o precis\u00e1ndolos, la sociedad cambiaba. El mundo andino expulsaba sus excedentes poblacionales hacia las ciudades y otras regiones, generando corrientes migratorias que circulan hoy por todo el territorio nacional. Las comunidades disminu\u00edan su poblaci\u00f3n en relaci\u00f3n al resto del pa\u00eds, se disgregaban o evolucionaban. La cultura andina se encubr\u00eda bajo nuevos aportes culturales, expandi\u00e9ndose hacia el mundo urbano. El mercado capitalista invad\u00eda pr\u00e1cticamente todo el pa\u00eds. Mestizajes m\u00faltiples convert\u00edan a los indios, de una realidad \u00e9tnica en una realidad cultural. El indigenismo en sentido estricto quedaba en el pasado. En cuanto pueblo aborigen y aut\u00e9ntico, los indios se hab\u00edan quedado sin voz porque aun el indigenismo fue cosa de mestizos. El nuevo Per\u00fa se los fue tragando y se quedaron sin hablar y escribir al resto del pa\u00eds, sin poder dirigirse por s\u00ed mismos a toda la sociedad.<\/p>\n<p>Hoy, el acento vuelve a ser puesto en una visi\u00f3n m\u00e1s integral del pa\u00eds pero tambi\u00e9n m\u00e1s peculiar que busca resaltar las especificidades del mundo andino, englobando como tal los elementos de cultura, etnia, medio ambiente, econom\u00eda y poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En vez de homogenizarse por el mestizaje y el desarrollo como quer\u00edan los conservadores, nuestro pa\u00eds se hace cada vez m\u00e1s complejo. Los Andes han bajado de las cumbres pero no para reivindicar la raza quechua como quer\u00eda Valc\u00e1rcel sino para crear una realidad nueva. La comunidad campesina no ha sido la base del socialismo como quer\u00edan Castro Pozo y Mari\u00e1tegui, sino de un capitalismo que no acaba de cuajar.<\/p>\n<p>El problema de la tierra<\/p>\n<p>Durante una etapa que cubre desde la primera edici\u00f3n de los Siete Ensayos hasta la aplicaci\u00f3n de la ley de reforma agraria de 1969, la concepci\u00f3n de la reforma agraria se restringi\u00f3 en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos a la necesidad de redistribuci\u00f3n de la tierra. Pero el pa\u00eds fue tomando conciencia de que la propiedad era, finalmente, s\u00f3lo parte de un ciclo m\u00e1s complicado que implicaba el manejo de la tecnolog\u00eda, la propiedad del capital, el monopolio de las redes de comercializaci\u00f3n y la presencia de los productores en los mercados internacionales o nacionales. La eliminaci\u00f3n de los gamonales como propietarios de la tierra s\u00f3lo cortaba uno de los eslabones de la cadena, pero dejaba los otros eslabones de la dominaci\u00f3n intactos. Los an\u00e1lisis de Mari\u00e1tegui no llegaron a tanto, aunque en su tiempo fue precisamente la aplicaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas al cultivo del algod\u00f3n y el az\u00facar, aquella que permiti\u00f3 a los terratenientes de la costa construir el poder que tuvieron en los a\u00f1os sucesivos. Mari\u00e1tegui alcanz\u00f3 a vivir s\u00f3lo la parte inicial de ese proceso, el del dominio de la oligarqu\u00edaagropecuaria sobre el pa\u00eds, que durar\u00eda cuarenta a\u00f1os. Esa oligarqu\u00eda ser\u00eda en realidad la viga maestra, en la cual el viejo y atrasado gamonalismo de la sierra, que Mari\u00e1tegui hab\u00eda denunciado, pudo apoyarse para poder subsistir.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de ese cambio de propiedad que result\u00f3 finalmente, en t\u00e9rminos estrictos, s\u00f3lo f\u00edsico y econ\u00f3mico, otros no menos importantes se han producido. Un replanteamiento del problema del indio y del problema de la tierra es necesario.<\/p>\n<p>Hemos dicho que los indios, en strictu sensu, es decir aquellos pobladores peruanos que hablan quechua como lengua materna, est\u00e1n organizados en ayllus, cultivan o cr\u00edan para el autoconsumo, tienen determinadas caracter\u00edsticas \u00e9tnicas descendientes de los pobladores precolombinos del Per\u00fa, son hoy una minor\u00eda del pa\u00eds, como resultado del crecimiento del mercado, de un activo e intenso mestizaje y de todos los cambios post-reforma agraria.<\/p>\n<p>Por otra parte, los peruanos hemos tomado conciencia de que el problema de la tierra, es decir, la posibilidad de que la poblaci\u00f3n agricultora tenga acceso igualitario y justo a su explotaci\u00f3n y propiedad tiene existencia como un complicado ciclo productivo y debe tener una soluci\u00f3n integral de la que forman parte, el aumento de la productividad, el rescate de las tecnolog\u00edas tradicionales, la adaptaci\u00f3n de tecnolog\u00edas nuevas, la modernizaci\u00f3n de las redes comerciales, la mejora o construcci\u00f3n de la infraestructura de riego, caminos, almacenes; y el marco econ\u00f3mico y legal que permita esa soluci\u00f3n. Es decir, estamos hablando de otra revoluci\u00f3n, esta vez integral, a partir de la nueva situaci\u00f3n. Es una nueva forma de decir que &#8220;la esperanza ind\u00edgena es absolutamente revolucionaria&#8221;.<\/p>\n<p>Pero si \u00e9ste es el problema, ahora m\u00e1s complejo, de la tierra, \u00bfqu\u00e9 pasa con los seres humanos que habitan sobre ella? Si no el problema del indio en cuanto tal \u00bftenemos el problema de los serranos, de los cholos, o como querramos llamarlos? Mari\u00e1tegui dec\u00eda que &#8220;la suposici\u00f3n del problema ind\u00edgena como problema \u00e9tnico, se nutre del m\u00e1s envejecido repertorio de ideas reaccionarias&#8221;(12). El lo dijo refiri\u00e9ndose a quienes, en su tiempo, pretend\u00edan aislar el problema \u00e9tnico, del social y econ\u00f3mico. Pero \u00bfpodr\u00edamos hoy decir lo mismo? El mundo de hoy ha mostrado la vitalidad de las etnias, que permanecieron subterr\u00e1neamente escondidas debajo de estados artificiales. \u00bfTiene el Per\u00fa tal problema, a\u00fan admitiendo su activo proceso de mezcla intercultural e integraci\u00f3n? El tema es pol\u00e9mico, pero lo que podemos apreciar a simple vista es la invasi\u00f3n serrana sobre las ciudades, la creaci\u00f3n de nuevos espacios culturales entremezclados y la explosi\u00f3n de sentimientos que han sepultado bajo su inmenso peso la vieja cultura hispano-occidental, para reemplazarla por nuevas identidades que entremezclan pasado y presente, nacionalidad e influencias for\u00e1neas mientras, a la par, subsisten los viejos prejuicios raciales, las discriminaciones, los sentimientos de superioridad de los grupos sociales supuestamente &#8220;blancos&#8221; sobre el resto de la poblaci\u00f3n y su lucha permanente, y frecuentemente frustrada, por hegemonizarla.<\/p>\n<p>Socialmente, los estratos se multiplican, y van desde los c\u00edrculos empresariales, las clases medias de altos ingresos y las empobrecidas, los obreros, los desocupados, el multifac\u00e9tico sector informal urbano; hasta los diferentes niveles sociales en que se divide el mundo agrario: poseedores de tierras y trabajadores que no tienen tierra; pero tambi\u00e9n medianos y peque\u00f1os agricultores cooperativistas, parceleros, obreros agr\u00edcolas, comuneros, minifundistas, campesinos sin tierra, etc.\u00a0 Nuestra cultura contin\u00faa recibiendo y asimilando fuertes influencias externas contempor\u00e1neas, pero a la vez, las instituciones del pasado mantienen vigencia y es posible que la mantengan por muchos a\u00f1os m\u00e1s. Estas diferencias y hasta antagonismos no pueden ser explicados exclusivamente por factores econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo para quienes quieran promover nuevos cambios en beneficio de las clases populares es identificar esos nuevos agentes y expresar sus intereses econ\u00f3micos pero tambi\u00e9n sus sentimientos y expresiones culturales para proyectarlos en una nueva visi\u00f3n nacional. Esa sigue siendo una tarea vigente, puesto que la previsi\u00f3n mariateguiana de que la soluci\u00f3n del problema del indio debe tener como sus realizadores a los propios indios, no se cumpli\u00f3. Pero la historia demostr\u00f3que los indios no bajaron de los Andes buscando su Lenin, como preve\u00eda Valc\u00e1rcel, sino migrando y no promovieron la revoluci\u00f3n sino invadieron las ciudades, ocuparon las calles, contribuyeron a formar una nueva cultura urbana. Lo que fue el problema del indio entonces, se ha transformado en el problema de la marginaci\u00f3n de la cultura y la participaci\u00f3n popular de ciertas \u00e1reas de la vida nacional, pero con suficiente potencialidad para continuar imponi\u00e9ndose como rasgo fundamental de la naci\u00f3n. <\/p>\n<p>Despoblaci\u00f3n, inmovilidad, dualismo.<\/p>\n<p>Por otra parte, Mari\u00e1tegui no desconoc\u00eda que, como estado, el Per\u00fa republicano se hab\u00eda ido expandiendo desde la costa hacia la sierra y desde Lima hacia las provincias. El centralismo obedec\u00eda a ese proceso de construcci\u00f3n de un aparato administrativo desde el n\u00facleo central hacia la periferia. Por tanto, la selva no estaba como hoy, presente en algunos de nuestros problemas m\u00e1s lacerantes, y ello le permiti\u00f3 decir que el dualismo entre costa y sierra constituye nuestro mayor problema hist\u00f3rico, dado que la monta\u00f1a en su tiempo, &#8220;sociol\u00f3gica y econ\u00f3micamente, carece a\u00fan de significaci\u00f3n&#8221;(13).<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, costa y sierra presentaban un paisaje primitivo, atrasado, rudimentario. Como los viajeros de la \u00e9poca de la independencia, Mari\u00e1tegui nos describe una costa desolada, languidez y pobreza en la vida urbana costera, cuyo n\u00famero de burgos era insignificante, donde poblarla era el primer problema y donde el burgo no se hab\u00eda desarrollado, como en Europa, independientemente del feudo, como un elemento del progreso y de superaci\u00f3n del Medioevo. Por el contrario, en el Per\u00fade la \u00e9poca, el burgo parasitaba al feudo, lo complementaba y depend\u00eda de \u00e9l (14). Era la misma impresi\u00f3n que describ\u00eda Valc\u00e1rcel cuando hablaba despreciativamente de los &#8220;poblachos mestizos&#8221; de la sierra y su &#8220;h\u00f3rrida quietud&#8221; (15).<\/p>\n<p>La despoblaci\u00f3n de la costa era apenas una manifestaci\u00f3n de la despoblaci\u00f3n del pa\u00eds y \u00e9sta, de su inmovilidad. De un pa\u00eds cuya tasa de crecimiento poblacional era todav\u00eda ligeramente positiva y cuya extensi\u00f3n territorial sobrepasaba enormemente su capacidad de poblar. Donde todav\u00eda, para los terratenientes coste\u00f1os, el principal problema era conseguir mano de obra y donde reci\u00e9n el proceso de modernizaci\u00f3n, sobre todo a partir del algod\u00f3n y la ca\u00f1a de az\u00facar, cultivos modernos que necesitaban mano de obra intensiva, hab\u00eda obligado a alentar las primeras migraciones de poblaciones andinas procedentes de otro habitat.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes, el problema ser\u00eda el inverso. A partir de 1940, el ritmo de la poblaci\u00f3n empez\u00f3 a crecer; y con \u00e9l, empez\u00f3 a cambiar la faz del pa\u00eds. Las iniciales corrientes migratorias impulsadas por los terratenientes del norte peruano hacia el valle del Chicama, la atracci\u00f3n que ejerc\u00edan Arequipa y Lima como centros de educaci\u00f3n y trabajo, ir\u00edan acrecent\u00e1ndose espont\u00e1neamente y acarreando otras transformaciones que imprimir\u00edan gran dinamismo al pa\u00eds. El Estado, obligado a proveer servicios a una poblaci\u00f3n en constante crecimiento, crecer\u00eda tambi\u00e9n instalando sobre todo centros de educaci\u00f3n y salud, e iniciar\u00eda una etapa de expansi\u00f3n de servicios, lo que a su vez incrementar\u00eda la clase media formada por funcionarios y maestros, haci\u00e9ndola gravitante en la vida social y pol\u00edtica. Todo ello acarrear\u00eda importantes cambios en el r\u00e9gimen pol\u00edtico que la oligarqu\u00eda terrateniente encontraba cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de controlar o monopolizar.<\/p>\n<p>Pero Mari\u00e1tegui vivi\u00f3 todav\u00eda en un pa\u00eds despoblado, donde el problema era la falta de brazos, lo que le permitir\u00eda citar la frase de Sarmiento &#8220;gobernar es poblar&#8221;(15). Pasar\u00edan apenas unos veinte a\u00f1os para que el fen\u00f3meno se invirtiese y, no sin haber pasado por agudas pol\u00e9micas, aquella frase pudiese ser sustituida por la de &#8220;gobernar es regular el crecimiento de la poblaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Lejos de seguir siendo insignificante la selva se transformar\u00eda, con nuevas colonizaciones, migraciones y, finalmente, con la producci\u00f3n de petr\u00f3leo y la coca, en uno de los principales problemas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En esta dualidad del Per\u00fa, caracter\u00edstica de los a\u00f1os treinta, la costa era hegem\u00f3nica. Mari\u00e1tegui se ver\u00edaobligado a decir que &#8220;el Per\u00fa actual es una formaci\u00f3ncoste\u00f1a&#8221;.(16) En su \u00e9poca eso se expresaba sobre todo en el r\u00e9gimen pol\u00edtico y en la cultura coste\u00f1a dominante. Pero, al pasar los a\u00f1os, los t\u00e9rminos se han invertido y hoy podemos decir que el Per\u00fa es una formaci\u00f3n serrana, porque el crecimiento de la poblaci\u00f3n y las migraciones han cambiado el r\u00e9gimen econ\u00f3mico, cultural y pol\u00edtico. Si como Mari\u00e1tegui dec\u00eda, &#8220;ni el espa\u00f1ol ni el criollo supieron conquistar los Andes&#8221;, los andinos s\u00ed supieron instalarse en la costa y empezar a construir all\u00ed una nueva cultura de ra\u00edces andinas, pero de influencias muy variadas y dis\u00edmiles. La hegemon\u00edade la costa y el centralismo se mantienen pero, en todo caso, digamos que han sido invadidos.<\/p>\n<p>De alguna manera, dualidad implica incomunicaci\u00f3n y diferencias cualitativas entre dos realidades que coexisten en el mismo nivel. Trat\u00e1ndose del Per\u00fa, la dualidad alud\u00eda a la coexistencia entre una costa capitalista (o semicapitalista) y una sierra feudal, ciudades blancas o mestizas y campesinado indio, entre una cultura hispano-occidental dominante y otra india dominada, un pa\u00eds oficial y un pa\u00eds &#8220;profundo&#8221;, un pa\u00edsurbano y otro rural, una lengua estatal castellana y otra popular quechua o aymara, una religi\u00f3n cat\u00f3lica impuesta y otras religiones o creencias populares subyacentes, ocultas o no, en los sentimientos, imaginaci\u00f3ny costumbres populares. Realidades coexistentes pero conflictivas.<\/p>\n<p>El concepto de dualidad como producto directo de una realidad dividida en dos, estuvo presente en los escritos de otros intelectuales de la \u00e9poca y subsisti\u00f3 hasta bien entrada la segunda mitad del siglo. Respondiendo a comentarios pol\u00e9micos de Luis Alberto S\u00e1nchez sobre este asunto, Mari\u00e1tegui dir\u00eda: &#8220;\u00bfC\u00f3mo puede preguntarme S\u00e1nchez si yo reduzco todo el problema peruano a la oposici\u00f3n entre costa y sierra? He constatado la dualidad nacida de la conquista para afirmar la necesidad hist\u00f3rica de resolverla. No es mi ideal el Per\u00fa colonial ni el Per\u00fa incaico sino un Per\u00fa integral&#8221;(17).<\/p>\n<p>Sin embargo, si alguna vez pudo hablarse de esta incomunicaci\u00f3n mutua, es evidente que la intercomunicaci\u00f3n, el avance del mercado, el entrecruzamiento cultural y \u00e9tnico, procesos irresistibles, hacen muy dif\u00edcil hablar hoy de dualidad en el Per\u00fa, aunque puedan existir algunas zonas del pa\u00eds todav\u00eda aisladas del mercado y el capitalismo. De hecho, gran n\u00famero de los factores caracter\u00edsticos de un sistema precapitalista persisten, pero su entrecruzamiento con los sectores modernos hace muy dif\u00edcil hoy hablar de dualidad, como un concepto que sirva para interpretar globalmente el pa\u00eds. Sin embargo, la existencia misma de los factores de atraso, hace necesario volver una y otra vez sobre la relaci\u00f3n entre diversos niveles de tecnolog\u00eda, distintos grados de escolaridad, diferentes formas de vincularse con el mundo, a partir de cada uno de los sectores sociales y econ\u00f3micos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Como consecuencia de todo ello, la visi\u00f3n de un pa\u00eds m\u00e1s complejo se ha abierto paso. Ya no somos un territorio despoblado sino que el crecimiento de la poblaci\u00f3n se ha transformado en uno de nuestros problemas nacionales; ya no somos un pa\u00eds est\u00e1tico sino din\u00e1mico; la dualidad ha sido sustituida por un activo proceso de integraci\u00f3n. Lejos de ser insignificante, la selva es una realidad cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de ignorar como se hac\u00eda en el pasado, debido a la extracci\u00f3n del petr\u00f3leo amaz\u00f3nico, el activo comercio, la colonizaci\u00f3n y al expansivo cultivo de la coca que hoy es el punto de partida de otro eje econ\u00f3mico que acaba en el mercado norteamericano. Las etnias se mezclan pero permanecen las singularidades culturales de las poblaciones afrodescendiente, asi\u00e1ticodescendiente, quechua, aymara, amaz\u00f3nica y mestiza; sin hablar de los diversos pueblos y grupos \u00e9tnicos que est\u00e1n encubiertos bajo la aparente homogeneidad de la presencia quechua. Los universos culturales tienen centros geogr\u00e1ficos diferentes en Huancayo, Ayacucho, Cusco, Puno o diversos puntos de la amazon\u00eda, y Lima es un poderoso centro cultural en formaci\u00f3n que irradia a todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>En la econom\u00eda dual que Mari\u00e1tegui trataba de analizar, &#8220;el cultivo de la tierra ocupaba a la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n nacional&#8221;(18) y la mayor parte de los productos agr\u00edcolas y ganaderos que eran consumidos en el pa\u00eds proced\u00edan de los valles y planicies de la sierra. Hoy d\u00eda esto ya no sucede. Los campesinos son minor\u00eda, no s\u00f3lo por su n\u00famero f\u00edsico dentro del conjunto de la poblaci\u00f3n nacional, sino porque la econom\u00edaprocedente del salario y de las actividades de mercado ha invadido las \u00e1ras rurales, desplazando a la econom\u00eda campesina.<\/p>\n<p>El problema sin embargo, contin\u00faa en otra forma y se ha agravado. La mayor parte de los alimentos que consumimos son importados de Europa, los Estados Unidos y otros pa\u00edses. La importancia del campo en la econom\u00eda alimentaria ha decrecido y no ha sido balanceada por un aumento en la productividad o en las ocupaciones productivas urbanas. El tema de la seguridad alimentaria constituye uno de los elementos que debe tenerse en cuenta de manera obligada en cualquier enfoque dirigido al desarrollo del pa\u00eds. <\/p>\n<p>La urbe y el centralismo.<\/p>\n<p>Hoy es un lugar com\u00fan decir que en Lima y las grandes ciudades peruanas se est\u00e1 formando la nueva cultura del Per\u00fa. Y sin embargo, Mari\u00e1tegui fue muy esc\u00e9ptico sobre el crecimiento de Lima y la durabilidad de la hegemon\u00eda lime\u00f1a sobre el pa\u00eds. En lo segundo acert\u00f3, puesto que la cultura hispano-lime\u00f1a de la \u00e9poca sucumbi\u00f3en efecto ante el impulso de las migraciones provincianas. Pero lo segundo tuvo una evoluci\u00f3ninimaginable para su \u00e9poca.<\/p>\n<p>En 1920 Lima ten\u00eda 228,000 habitantes mientras Cusco ten\u00eda 18,000. Para Mari\u00e1tegui, la capital era una ciudad artificial puesto que no estaba situada en el punto de entrecruzamiento de los circuitos econ\u00f3micos m\u00e1simportantes. En su \u00e9poca, el az\u00facar cultivado en el valle de Chicama y producido en el mismo valle sal\u00eda al exterior por el puerto de Salaverry. La fibra de ovinos y cam\u00e9lidos, recolectada en las alturas andinas del sur, era exportada desde el puerto de Mollendo que, a su vez, constitu\u00eda el punto final de la red ferrocarrilera del sur que empezaba en Buenos Aires y que explica en parte importante la evoluci\u00f3n tan vigorosa del movimiento cultural sure\u00f1o concentrado en Cusco y Arequipa. Solamente los minerales de la Oroya y Cerro de Pasco que deb\u00edan salir por el Callao, las importaciones de lujo para las familias ricas o la burocracia central, explicaban la existencia de Lima como capital. Los circuitos econ\u00f3micos eran transversales, no convergentes, la capital no era un nudo ferroviario ni econ\u00f3mico. \u00bfQu\u00e9 porvenir pod\u00eda tener si, para Mari\u00e1tegui, de los tres factores esenciales de la urbe, el geogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y pol\u00edtico, s\u00f3lo el tercero funcionaba en el caso de Lima?19<\/p>\n<p>Sin embargo, en el curso de cincuenta a\u00f1os, la ciudad creci\u00f3 treinta veces, agudizando el centralismo que \u00e9lconoci\u00f3 y que no denunci\u00f3 con igual dureza que el gamonalismo, puesto que detr\u00e1s del descentralismo o el federalismo de su \u00e9poca estaba el r\u00e9gimen de los gamonales.<\/p>\n<p>La migraci\u00f3n ha producido una realidad urbana que no hubi\u00e9ramos imaginado hace unas cuantas d\u00e9cadas no s\u00f3lo en la capital sino en las ciudades intermedias cuyo crecimiento es m\u00e1s intenso que el de Lima.<\/p>\n<p>En su ensayo sobre regionalismo y centralismo, Mari\u00e1tegui sostiene que la descentralizaci\u00f3n, actuada sin otro prop\u00f3sito que el de otorgar a las regiones o a los departamentos una autonom\u00eda m\u00e1s o menos amplia, aumentar\u00eda el poder del gamonalismo contra una soluci\u00f3n inspirada en el inter\u00e9s de las masas ind\u00edgenas20 .<\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui hab\u00eda vivido los d\u00edas de Billinghurst o los de Joaqu\u00edn Capelo cuando, desde el Parlamento o desde el poder central de Lima, se hab\u00edan producido intentos de actuar en favor de los indios contra los poderes latifundistas regionales. Tambi\u00e9n hab\u00eda observado c\u00f3mo el poder de los soviets se expand\u00eda hacia la gran Rusia desde Mosc\u00fa, terminando con el feudalismo. El progreso avanzaba desde el centro hacia la periferia y, por tanto, \u00e9l no era necesariamente un anticentralista. Por otro lado, hab\u00eda afirmado varias veces que el Per\u00fa&#8221;era un concepto por crear&#8221;, (21) es decir que requer\u00eda un proceso social integral para convertirse en naci\u00f3n; proceso que deb\u00eda comprometer a las masas peruanas, predominantemente ind\u00edgenas. El gamonalismo era un obst\u00e1culo a ese proceso, es decir, dificultaba el surgimiento del Per\u00fa como naci\u00f3n. Lo que le interesaba era propiciar el nacimiento de un nuevo r\u00e9gimen desde las masas ind\u00edgenas y la eliminaci\u00f3n del sistema de hacienda.<\/p>\n<p>Hoy por el contrario, despu\u00e9s de la reforma agraria, y eliminado el cl\u00e1sico modelo gamonalista, el problema del centralismo y las posibilidades de descentralizaci\u00f3ndel pa\u00eds aparecen como elementos claves para la construcci\u00f3n de un r\u00e9gimen democr\u00e1tico, donde las provincias tengan m\u00e1s gravitaci\u00f3n sobre las decisiones nacionales y el pueblo organizado pueda tener acceso al manejo de niveles diversos de decisi\u00f3n del pa\u00eds. Siendo vigente, el problema del centralismo sobrepasa ampliamente los an\u00e1lisis de Mari\u00e1tegui y requiere nuevos enfoques y propuestas. <\/p>\n<p>La reforma universitaria.<\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui vivi\u00f3 los a\u00f1os aurorales de la Reforma Universitaria. La revoluci\u00f3n universitaria de C\u00f3rdoba se produjo cuando \u00e9l se aprestaba a viajar a Europa y la de 1930 en Lima, durante los d\u00edas que publicaba Amauta. D\u00e9cadas despu\u00e9s, el balance de dichas reformas es, por lo menos, discutible y su complejo proceso sobrepasa ampliamente las posibilidades de an\u00e1lisis desde este texto. Si bien es cierto que el impulso de la reforma universitaria desplaz\u00f3 de la vieja Universidad latinoamericana el predominio de las clases olig\u00e1rquicas y contribuy\u00f3 a su democratizaci\u00f3n, tambi\u00e9n lo es que sus principales postulados como la autonom\u00eda y la participaci\u00f3n de los estudiantes en el gobierno fueron mal entendidos o degeneraron; y otros como la docencia libre nunca fueron aplicados plenamente. Hoy ya no podr\u00edamos decir que &#8220;el voto de los alumnos &#8211;aunque no est\u00e9 destinado sino a servir de contralor moral de la pol\u00edtica de los profesores&#8211;, es el \u00fanico impulso de vida, el solo elemento de progreso de la Universidad&#8221;(22)\u00a0 No era posible imaginar entonces que la juventud tambi\u00e9n pod\u00eda ser manipulada por ese mismo jacobinismo cuyo negativo rol hab\u00eda se\u00f1alado al referirse a las nacientes democracias europeas; y que puede corromperse o ser corrompida. Todav\u00edapersist\u00edan los ecos de Gonz\u00e1lez Prada, que atribu\u00eda todos los valores morales a la juventud.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Mari\u00e1tegui, las universidades se multiplicaron y masificaron, en el Per\u00fa vivimos las luchas universitarias, la partidarizaci\u00f3n de las organizaciones estudiantiles, la disminuci\u00f3n del nivel acad\u00e9mico de la universidad y, finalmente, la crisis de hoy. Un balance de esta \u00e9poca de modificaci\u00f3n violenta de las instituciones universitarias es necesario. Reentender la universidad en funci\u00f3n del pa\u00eds sigue siendo una tarea vigente, sobre todo cuando, tanto en lo que se refiere a la Universidad como en lo que tiene que ver con los niveles anteriores de la educaci\u00f3n universitaria, el Per\u00fa no ha terminado de librarse del Medioevo. Todav\u00edapermanece vigente en gran medida el reclamo de Villar\u00e1n por una educaci\u00f3n ligada a la t\u00e9cnica y al trabajo y sus cr\u00edticas dirigidas contra el intelectualismo excesivo. Las palabras del ensayo sobre el proceso a la instrucci\u00f3n p\u00fablica, tambi\u00e9n podr\u00edan ser escritas hoy: &#8220;Impotente para preparar una clase dirigente apta y sana, la ense\u00f1anza ha tenido en el Per\u00fa, para un criterio rigurosamente hist\u00f3rico, el vicio fundamental de su incongruencia con las necesidades de la evoluci\u00f3n de la econom\u00edanacional y de su olvido de la existencia del factor ind\u00edgena. Vale decir, el mismo vicio que encontramos en casi todo el proceso pol\u00edtico de la Rep\u00fablica&#8221;. <\/p>\n<p>Mari\u00e1tegui y el mundo de hoy<\/p>\n<p>Terminado el ciclo hist\u00f3rico del socialismo de cuyo comienzo Mari\u00e1tegui fue testigo, podr\u00edamos hacer una larga enumeraci\u00f3n de todas aquellas circunstancias que han cambiado en el mundo y en nuestro pa\u00eds y que, por tanto, invalidar\u00edan una aproximaci\u00f3n anal\u00edtica a ellas partiendo de sus ideas. El mundo ha vivido, despu\u00e9sde su desaparici\u00f3n, una conflagraci\u00f3n mundial, un per\u00edodo de guerra fr\u00eda, la expansi\u00f3n de los reg\u00edmenes de socialismo de estado a Europa del Este y el Asia, la desaparici\u00f3n de esos reg\u00edmenes, cambios important\u00edsimos en la tecnolog\u00eda y la comunicaci\u00f3n, la descolonizaci\u00f3n del Africa y Asia y muchos otros cambios de similar y grande importancia. En el Per\u00fa, la desaparici\u00f3n del r\u00e9gimen gamonalista, la reforma agraria, el crecimiento de la poblaci\u00f3n, el ciclo de nacionalizaci\u00f3n de recursos naturales y su reversi\u00f3n, el per\u00edodo de sustituci\u00f3n de importaciones y su frustraci\u00f3n, la migraci\u00f3n y otros cambios de no menor magnitud, tambi\u00e9n han acontecido. Son demasiadas cosas nuevas, para poder explicarlas desde el pensamiento de un hombre que muri\u00f3 hace m\u00e1s de sesenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo, una lectura cuidadosa de sus escritos y un reencuentro con su vida, nos permiten ir descubriendo algunos rasgos que lo singularizaron en su \u00e9poca y que, a nuestro juicio, le permitieron tener en su momento un pensamiento singular y perdurable, m\u00e1s all\u00e1 de las contingencias de cada \u00e9poca del ciclo. <\/p>\n<p>1. Su idea b\u00e1sica de la necesidad de una transformaci\u00f3n del injusto r\u00e9gimen econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social del Per\u00fa, sigue vigente porque, a pesar de todos los cambios experimentados en sus estructuras sociales, el Per\u00faha mantenido las viejas estructuras econ\u00f3micas y pol\u00edticas que permiten la extracci\u00f3n de su riqueza sin beneficio para el pa\u00eds, la concentraci\u00f3n de los ingresos en una capa minoritaria de la poblaci\u00f3n y la exclusi\u00f3nde las mayor\u00edas nacionales\u00a0 del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico y de los servicios sociales m\u00e1s elementales. Los importantes cambios sociales que el Per\u00fa ha experimentado durante los \u00faltimos sesenta a\u00f1os modifican la manera de ser de este sistema pero no alteran lo fundamental. Las manifestaciones de nuestra crisis han cambiado pero las causas permanecen asentadas en su estructura consistente en la concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico en pocos grupos y la dominaci\u00f3n del pa\u00eds por poderes extranacionales.<\/p>\n<p>2. De lo anterior se desprende la vigencia de la tarea por la construcci\u00f3n de un Per\u00fa nuevo. Quiz\u00e1 en nuestra \u00e9poca el Per\u00fa ya no sea solamente una idea, un concepto por crear, como Mari\u00e1tegui lo comprob\u00f3 en su tiempo refiri\u00e9ndose al pa\u00eds que le toc\u00f3 vivir, sino una realidad m\u00e1s integral, activa y consistente, con fuerzas m\u00e1s vitales y promisoras que a comienzos de siglo. Siempre es dif\u00edcil establecer este tipo de comparaciones. Pero, precisamente porque la situaci\u00f3n se ha hecho hoy m\u00e1s rica y compleja que en el pasado, las desigualdades e injusticias que su generaci\u00f3n denunci\u00f3 tienen hoy nuevas expresiones. Debido a ello tambi\u00e9n, pero sobre todo a la acci\u00f3n regresiva de los grupos dominantes y a los m\u00faltiples errores cometidos por quienes en sucesivas \u00e9pocas optaron por el cambio del pa\u00eds, las tareas iniciales que dise\u00f1\u00f3 en l\u00edneas gruesas para el futuro s\u00f3lo han sido cumplidas en parte. La necesidad de renovaci\u00f3n, de cambios sustantivos en el sistema productivo y en nuestro funcionamiento econ\u00f3mico debieran abrirse paso en la conciencia del pueblo y de nuestras clases gobernantes.<\/p>\n<p>Debido a ello, la necesidad de propiciar un profundo cambio de estructuras econ\u00f3micas y sociales en Am\u00e9rica Latina y el Per\u00fa, persiste ahora m\u00e1s que nunca.Necesitamos salir de esta situaci\u00f3n de pasmo, en que todas las formas de explotaci\u00f3n y de miseria material y moral &#8211;inclu\u00eds terribles&#8211;, contagian la sociedad entera, amenazando su propia existencia y hasta nuestra propia subsistencia f\u00edsica como seres vivientes, mientras las enormes potencialidades de nuestras naciones contin\u00faan bloqueadas por sistemas obsoletos.<\/p>\n<p>Por eso es que, al fin del ciclo que Mari\u00e1tegui inici\u00f3, hemos llegado a un momento l\u00edmite que precisa un nuevo programa para el pa\u00eds. No podr\u00edamos acompa\u00f1ar hoy con nuestra adhesi\u00f3n por ejemplo, el editorial del n\u00famero uno de Amauta, donde Mari\u00e1tegui dec\u00eda que no tenemos necesidad de un programa sino de un destino, un objeto. Hoy d\u00eda tenemos necesidad de ambos, de un destino y de un programa. Las ideas fuerza de la nacionalizaci\u00f3n de recursos naturales, la distribuci\u00f3n de la gran propiedad de la tierra y el antimperialismo por las cuales luchamos y que movilizaron las grandes corrientes renovadoras de nuestro siglo, o est\u00e1n agotadas o no son suficientes para enfrentar los nuevos fen\u00f3menos econ\u00f3micos y encarar los dif\u00edciles problemas de un pa\u00eds m\u00e1s grande, m\u00e1s complejo y diverso que aqu\u00e9l que conocieron nuestros ide\u00f3logos de los a\u00f1os veinte.<\/p>\n<p>3. \u00bfC\u00f3mo propiciar y luego impulsar estos cambios necesarios y cada vez m\u00e1s urgentes? Una actitud que lo caracteriz\u00f3 siempre, puede todav\u00eda servirnos: comprender el mundo que nos rodea, mantener una conducta de apertura a las nuevas ideas y realidades, sabiendo que la realidad ser\u00e1 siempre m\u00e1s rica que las teor\u00edas, y que las desafiar\u00e1 constantemente. &#8220;Pienso que no es posible aprehender en una teor\u00eda el entero panorama del mundo contempor\u00e1neo&#8221;, dijo en su pr\u00f3logo a<em>La Escena Contempor\u00e1<\/em><em>n<\/em><em>ea<\/em>, aludiendo a la complejidad y riqueza de los acontecimientos que le hab\u00eda tocado presenciar, pero esa ser\u00eda tambi\u00e9n su actitud permanente en referencia a los nuevos datos de la realidad que le tocaba observar y analizar. En efecto, tambi\u00e9n hoy, son amplios esfuerzos de comprensi\u00f3n de la nueva realidad que vivimos y no solamente las teor\u00edas de que disponemos, siempre parciales e insuficientes, aquellos que pueden ayudar a orientarnos en la cada vez m\u00e1sintrincada complejidad del mundo contempor\u00e1neo y a investigar y aprehender los nuevos datos que nos ofrece la realidad peruana.<\/p>\n<p>Por ello, su idea de que las transformaciones sociales deben apoyarse en la realidad objetivamente considerada, tambi\u00e9n forma parte, a nuestro juicio, de sus planteamientos b\u00e1sicos. En su mensaje al Congreso Obrero publicado en el n\u00famero 5 de Amauta, Mari\u00e1tegui recalca esta necesidad al hablar as\u00ed del marxismo: &#8220;&#8230;es un m\u00e9todo que se apoya \u00edntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como algunos err\u00f3neamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias r\u00edgidas, iguales para todos los climas hist\u00f3ricos y todas las latitudes sociales. Marx extrajo su m\u00e9todo de la entra\u00f1a misma de la historia&#8221;. Como hemos sostenido a lo largo de este ensayo, ello le signific\u00f3 considerar en el Per\u00fa de su \u00e9poca, la necesidad de tomar en cuenta a los pueblos ind\u00edgenas, su situaci\u00f3n hist\u00f3rica, pensamientos, sentimientos y creencias, como elementos fundamentales del proceso de cambio social que \u00e9l postulaba. En las actuales circunstancias, una nueva consideraci\u00f3n de la realidad social, tal como se da hoy d\u00eda, sigue siendo una tarea crucial y una mirada atenta y objetiva es indispensable. El pa\u00eds debe estudiarse a s\u00edmismo en b\u00fasqueda de su identidad y de sus propias posibilidades.<\/p>\n<p>4. Por afirmarse en la realidad y pretender un surgimiento colectivo teniendo al pueblo obrero o ind\u00edgena como protagonista, la concepci\u00f3n del cambio social que Mari\u00e1tegui postul\u00f3 era democr\u00e1tica, respetuosa de las identidades sociales existentes, del rol que los agentes sociales pod\u00edan jugar en el proceso de cambios. Esta simultaneidad entre una concepci\u00f3n radical del cambio, una atenta observaci\u00f3n realista de las condiciones de cada etapa y una concepci\u00f3n democr\u00e1tica que no opone democracia con revoluci\u00f3n ni utop\u00eda con realismo, es la que confiere al pensamiento de Mari\u00e1tegui su originalidad y tambi\u00e9n su perdurabilidad.<\/p>\n<p>Para Mari\u00e1tegui, la democracia no era solamente la suma de instituciones parlamentarias, sino un ejercicio que permite a los hombres y mujeres asumir responsabilidades sin transferirlas a otros, y que obliga a las instituciones a cambiar. Es dif\u00edcil encontrar en sus escritos el concepto democracia como un ente aislado; por el contrario, este concepto est\u00e1 impl\u00edcito y es consustancial a la acci\u00f3n de los entes colectivos en quienes \u00e9lcifraba sus expectativas de transformaci\u00f3nrevolucionaria. Retornemos a sus puntos de vista sobre el liberalismo. Mari\u00e1tegui no reprochaba al liberalismo haber iniciado la construcci\u00f3n de las libertades del individuo, sino haber tocado sus propios l\u00edmites y no ser capaz de incorporar a la democracia las nuevas identidades colectivas de su tiempo. Verificaba simult\u00e1neamente que los extremismos de su \u00e9poca, al no tener en cuenta los reales sentimientos populares, pon\u00edan en peligro las j\u00f3venes democracias europeas. Ni conciliaci\u00f3n ni domesticaci\u00f3n por las burgues\u00edas; pero tampoco violencia irresponsable y jacobina: tal parece haber sido su actitud.<\/p>\n<p>De all\u00ed deduce Mari\u00e1tegui, en el curso de la lucha por este cambio as\u00ed concebida, sus diferencias con el conciliacionismo frente al sistema, pero a la vez con los extremismos jacobinistas. Por eso dec\u00eda en el mismo documento: &#8220;&#8230;as\u00ed como hay que elevarse sobre un positivismo ventral y grosero, hay que elevarse tambi\u00e9npor encima de sentimientos e intereses negativos, destructores, nihilistas&#8221;.<\/p>\n<p>5. Finalmente, caracteriz\u00f3 a Mari\u00e1tegui su vocaci\u00f3n latinoamericana e internacionalista en los t\u00e9rminos de vinculaci\u00f3n del Per\u00fa con las otras realidades sociales del mundo. Luchar por un Per\u00fa nuevo en un mundo nuevo, es una idea reafirmada hoy por el proceso de mundializaci\u00f3n que hace imposible el sue\u00f1o de las autarqu\u00edas, planteando el tema de las necesarias autonom\u00edas nacionales de decisi\u00f3n en un mundo interdependiente. Esa fue la concepci\u00f3n que separ\u00f3 a Mari\u00e1tegui de los nacionalismos, concebidos como fen\u00f3menos aislacionistas y anacr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Nos parece pues que lo perdurable de Mari\u00e1tegui no son siempre las afirmaciones mismas, sino lo que hay detr\u00e1s de esas afirmaciones, su manera de pensar y analizar la realidad.<\/p>\n<p>Ello explica por qu\u00e9, a pesar de que en el Per\u00fa de 2010, el de la d\u00e9cada del 20 es casi irreconocible, ciertas l\u00edneas maestras del pensamiento de este hombre son frescas, vigentes y \u00fatiles para nosotros hoy d\u00eda. C\u00f3mo, a pesar de lo discutible de ciertas afirmaciones de Mari\u00e1tegui comparadas con la realidad de hoy y los hallazgos posteriores de la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica y social, \u00e9l resulta siendo creador de una obra cl\u00e1sica, es decir, perdurable, y a la vez autor de un reto lanzado hacia nuestras generaciones para seguir luchando por la transformaci\u00f3n social que \u00e9l propugn\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n\n\nCr\u00e9dito: PCB\n\n\n\n\n\n\n\n\nJunho de 2010\n<a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/598\"> <\/a>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[37],"tags":[],"class_list":["post-598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c42-comunistas"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p659gw-9E","jetpack-related-posts":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=598"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/598\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pcb.org.br\/portal2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}